En la zona de Heights, a la altura del 4705 de la calle Inker, se encuentra La Fisheria. El local donde se alberga resalta por su colorido exterior en medio de las estructuras grisáceas que lo rodean. El interior es igual de llamativo y los colores empleados en sus paredes evocan el paisaje de algún rincón tropical. Los tonos en azul, naranja y amarillo nos hacen pensar en el sol, el mar y las arenas de algún punto exótico y alegre de las costas mexicanas o de El Caribe. Pisos con losetas hechas a mano, elaboradas una a una en México, dan una personalidad única al recinto, y a cada una de ellas, y contribuyen al tema costero del lugar con el emblemático logo de pez que lo caracteriza. Un alargado bar a mano derecha de la entrada, iluminado con focos azules y respaldado por estantes empotrados a la pared, añade un toque de sofisticación.

El menú de La Fisheria es tan invitador como el espacio donde se cobija. Vamos a la hora del almuerzo y encontramos una selección de variados platillos a base de frutos del mar: ceviche de huachinango, tostadas de pescado blanco, tostadas de atún, tacos de langosta y frijoles negros, sólo para mencionar algunos. Las creaciones resultan ligeras, ideales para la hora del mediodía, y muy originales. Los ingredientes que componen los platillos que ordenamos están muy bien equilibrados y son extremadamente frescos; según nos enteramos después todo el pescado es traído fresco de las costas de Louisiana. Las mesas a las que nos sentamos --fuertes y carentes de mantel-- están hechas de madera reciclada, nos invitan con su resistencia y su falta de pretensión. El espacio es muy acogedor y está bien iluminado pues sus puertas de vidrio permiten la entrada de luz natural. Tanto el ambiente como la comida nos transportan a un punto lejano; nos imaginamos ese lugar relajado y hermoso donde soñamos con vacacionar cada verano.

Nos reunimos con Mirna Cox, gerente general y amiga del chef y dueño del restaurante, Aquiles Chávez (reconocido en América Latina por su aclamado show de cocina). Es una señora simpática y ocurrente, vivaracha, que desenfadadamente nos explica cada detalle detrás del concepto de La Fisheria. Por sus palabras y por nuestra propia percepción nos damos cuenta de que el restaurante no encaja dentro del concepto típico de restaurante mexicano que solemos encontrar en Houston. La comida es más liviana y las porciones para esta comida del mediodía, aunque muy sostenedoras, son más pequeñas de lo acostumbrado. Mirna nos asegura que las cantidades para la hora de la cena son tremendamente generosas y, por lo que nos cuenta, los platillos dignos de ser degustados (sólo de imaginar el risotto con langosta que nos describe se nos hace agua la boca). Nos despide con unos deliciosos churros acompañados de una salsa de chocolate y licor maya que sabe a gloria; no queremos sobrepasarnos, pero sí estamos muy tentados a terminarlos.

Nos despedimos con una muy grata sensación. La Fisheria ha superado todas nuestras expectativas.

Sitio web: www.lafisheria.mx

No. de teléfono: (713) 862-1712