Junto con el Desfile del Día de Acción de Gracias y la Celebración de la Alcaldía para iluminar el árbol navideño oficial de la ciudad, El Cascanueces del Ballet de Houston, que hoy en día cuenta con la dirección artística de Stanton Welch, es uno de los indicadores más notorios de que la época festiva ha llegado a la Ciudad Espacial. Su magia, su opulencia y su majestuosidad nos embargan de manera tal durante las dos horas que dura la función que llegamos a pertenecer a este mundo idílico que nos lleva inicialmente de un festejo navideño en casa de la familia Stahlbaums a un Reino de Nieve y a un Reino de Dulces después. La precisión técnica por la que se conoce a las coreografías de Welch, la calidad del cuerpo del Ballet de Houston y el tema de la obra son ya elementos suficientes para dejar a un lado cualquier otro proyecto y dirigirnos al Wortham Center, el colosal recinto en el Distrito de Teatros donde se presenta el Ballet de Houston.

El Cascanueces narra la historia de Clara, niña de la familia Stahlbaums, quien recibe un cascanueces mágico como regalo de Navidad. Al irse a la cama tiene un encuentro con el atemorizante Rey de los Ratones y su tropa para luego embarcarse en un viaje onírico que la lleva primero al Reino de las Nieves y luego al Reino de los Dulces. Por supuesto que durante este trayecto todos encontramos personajes que terminan por convertirse en favoritos. Para algunos es Clara, la niña que nos lleva vicariamente por diferentes mundos. Para otros es la bella Reina de las Nieves o la hermosa y delicada Hada de Azúcar. A mí me impacta totalmente el Gopak de la danza rusa. Me deja boquiabierta con su soberbio despliegue de atletismo y arte; es un personaje que siempre arranca emotivas ovaciones del público por la gran destreza que año tras año muestran los intérpretes del mismo a través de sus bien logrados saltos, vuelcos y piruetas.

Las funciones de El Cascanueces son ocasiones perfectas para salir en familia; de hecho, El Cascanueces es una obra ideal para presentarles a los niños el mundo del ballet clásico. Hay presentaciones vespertinas y también matinés. No hay un código de vestir específico por lo que puedes ir de jeans o con un traje elegante; te puedes acicalar tanto o tan poco como desees. Vale la pena que llegues un poco antes de la función para que veas los trajes de fiesta que lucen algunas de las personas que  acuden a ver la obra. También es recomendable que salgas de casa (o de tu hotel si estás de visita) con tiempo pues hay días en que estacionar resulta complicado por la gran cantidad de público que asiste a las funciones. Además, el Wortham Center está ubicado frente a Bayou Place, un complejo de entretenimientos que es bastante frecuentado por sus bares y restaurantes, haciendo que el área se llene, especialmente los fines de semana.